Carreras de montaña, un deporte a examen

Así se titula la carta firmada por Ignacio Abella y publicada en el diario La Nueva España el día de ayer.

Habla de la carrera de montaña que por tercer año consecutivo va a pasar por la tejeda del Sueve y que fué protagonista de la última entrada de esta bitácora. Deja bien claro que nuestros políticos no son sensibles y cierra la carta diciendo que “nuestros políticos siguen en Babia”

Un párrafo significativo es el siguiente:

Por tercera vez, el trazado de la prueba trascurre fuera de los senderos, en el área de potencial regeneración de la tejeda, desde el Picu Pienzu hacia abajo por una pendiente muy pronunciada, y recorre la Biescona y atraviesa las tejedas en plena época de cría de un gran número de especies. Con buen criterio, el Centro de Interpretación del Sueve autorregula el número de participantes para las visitas guiadas a las tejedas que recorren este espacio caminando por los senderos. El máximo es de 10-15 personas y se limita el número de excursiones a cinco veces al año.

Mas de 200 corredores estarán pisando la tejeda en 30 de abril. Toda la razón, Ignacio, nuestros políticos siguen en Babia.

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Sueve y carreras de montaña, vamos por la tercera

Hace un tiempo que detectamos cierta indignación en las redes sociales, es como si hubiésemos bajado el listón de la tolerancia y todos estuviésemos sensibles a los comentarios y acciones de los demás.

Hoy el diario La Nueva España, en su edición digital del oriente, trae una noticia relacionada con el Sueve y un grupo de ganaderos de la zona que se quejan de los destrozos causados por una carrera de bicicletas de montaña que discurrió por allí; al final de la noticia, se habla de la tejeda y esta vez de una carrera en la que pueden participar hasta 330 corredores con la consiguiente presión sobre una zona tan delicada: Continue reading “Sueve y carreras de montaña, vamos por la tercera”

Sintiendo al tejo de Santa Ana de Mexide

Hoy estuvimos unos amigos del Texu aprendiendo a sentirlo bajo la batuta de Ignacio Moriyón, que nos dió unas indicaciones para acercarnos a él desde el sentimiento. Unos sencillos ejercicios nos vincularon de una manera especial con este ejemplar de unos centenares de años.

Ignacio Abella nos contó una preciosa historia y hablamos un poco de respetar a los árboles, de educación ambiental para evitar cosas como las ocurridas en San Cristóbal de Valdueza y ¡por favor! no ponerse bajo la copa de tejos centenarios.

Ha sido un rato estupendo, que finalizó con una caminata. El tiempo se portó y solo llovió un rato; pienso que era una forma de estar presente en el encuentro.