Tejo de Bustantigo después de las obras

El tiempo se escurre a gran velocidad y hace casi un año que se llevaron a cabo las obras de mejora  en el entorno del tejo de Bustantigo en el concejo de Allande; por fin he podido ir a ver como había quedado y -en un día soleado y ventoso de este mes de diciembre- estuve haciendo unas fotos.

El concejo de Allande es enorme, con pocos habitantes, casi todos concentrados en la capital y el lugar de Busqueimado, a unos 23 kilómetros de la misma, Pola de Allande (La Puela), y 707 metros sobre el nivel del mar es un ejemplo de lo que digo, sus 14 habitantes en 2017 (nomenclátor sadei) de un total de 1742 en el concejo y las casas casi todas cerradas así lo indica.

Hace un tiempo la corporación decidió asignar una cantidad de dinero al arreglo de la zona donde vive el tejo de Bustantigo y las obras, que se iniciaron a principios de este año, consistieron en eliminar parte del encementado del suelo y sustiuirlo por zahorra y cerrar con una cadena la pequeña plaza en la que está con el fin de evitar que algún ganado despistado pudiese pisotear las raíces. Todo ello es de agradecer y espero que pronto este pie pueda presentar una lozanía de la que en este momento carece; el aspecto no era bueno pero supongo que estará acusando las obras. Como podemos ver en la foto de la derecha, tomada en 2008, comparada con la de diciembre de 2018 la copa ha perdido frondosidad; en la actualidad hay una parte que parece estar secando y la mas cercana al camino es la que está mejor.

Había bastantes ramas podadas, ramas pequeñas, y la hoja tenía un aspecto mortecino que daba al conjunto la sensación de fragilidad. Confío en que este pie con mas de 400 cm de perímetro se vaya recuperando y resista el invierno que por esas zonas es muy duro. Dejo unas fotos tomadas para que se vea un poco lo que comento. No es objeto de esta bitácora, pero el impacto visual de una estructura de ladrillo al lado del conjunto es demoledora y confiere una nota negativa en el entorno; en la foto de la izquierda se puede ver.

Agradecer a los promotores y ejecutores de estas obras y esperar a que el tejo recupere un poco copa.

 

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Tejos de Rozadas, Sitio Histórico

Rozadas, lugar de los tejos, con gran cantidad de ejemplares al lado de las casas usados como cortavientos y cuatro en el campo de la iglesia. Este sitio me provoca sentimientos negarivos: por un lado me duele el abandono del patrimonio natural por parte de los que lo tienen que mantener y por otro lado siento impotencia al no poder conservar lo que hemos heredado; pero siempre hay algún vecino que lucha por que se conserve y esto siempre es positivo.

El episodio ocurrido hace unos años (2008) con el trazado de una carretera que se llevó por delante un número importante de tejos se quedó en mi memoria, pero no termina ahí la cosa ya que años mas tarde (2014) ocurrió un hecho que me produce tristeza cada vez que lo recuerdo y es la tala del arce de Rozadas, de la que se cumple hoy, día 12 de diciembre, 4 años. Quiero compartir un vídeo elaborado por la Asociación Asturiana de Amigos de la Naturaleza que recoge imágenes que muestran lo arboricidas que pueden llegar a ser algunas personas del concejo de Boal.

Después de este inciso que no puedo evitar, hay que reseñar que de los doce campos a los que se concedió la figura de Sitio Histórico este es el único que tiene cuatro ejemplares de tejo de gran tamaño porque están en un lugar que favorece el crecimiento pues no tienen nada que se lo impida y los días de niebla son abundantes. El campo de la iglesia está compuesto por la iglesia bajo la advocación de San Blas (fábrica de finales del s. XIX) y cuatro tejos centenarios, toda la información detallada se encuentra recogida en el BOPA (pág. 35 y ss.).

El estado de estos pies no es bueno, alguno de ellos tiene podas considerables y otros poseen una copa ligera, de tal forma que si nos situamos bajo ella podremos contemplar el cielo. Hace un tiempo había bastantes pisadas en el suelo y huellas de rodadas que esta vez no se veían y es de esperar que esta figura de protección sirva para que se conserven bien (aunque el día de la visita no había ningún cartel que indicase la protección que se le había concedido) y puedan seguir ahí unos cuantos siglos.

Rozadas es un lugar con muchos ejemplares, algunos de singularidad apreciable y que cuentan con un defensor, Félix González Sampedro, al que agradezco la labor de cuidado y vigilancia que lleva a cabo de este patrimonio tan valioso como olvidado.

Dejo aquí un resumen fotográfico de la visita