Martul

Hoy, el diario de La Nueva España, en su edición de occidente, publica un artículo firmado por Tania Cascudo relacionado con el teixo de Martul y el inicio de tramitación administrativa de la figura de Sitio Histórico para este lugar. 

Es un tejo que ya había aparecido en la prensa nacional, en un artículo en el periódico La Razón, allá por el año 2009, como recogíamos en este blog. El tejo es hermoso, a pesar de que las obras de ampliación de la iglesia terminaron con una gran rama que esperemos no tenga consecuencias negativas para el mismo; el hecho de no tener corra ni asfalto, así como la poca presencia humana es algo que contribuirá a que siga viviendo muchos años.

Sí nos preocupa lo que dice un vecino y que se recoge en el artículo:

 «Ponemos la barra del bar justo debajo del teixo y no hace falta ni carpa ni nada»

Está claro que este tejo se merece que la barra del bar esté en un lugar que no moleste a su sistema radicular y esperemos que los vecinos, el próximo 29 de agosto, la ubiquen en otro sitio, que el campo de la iglesia es bastante grande y así puedan disfrutar todos (el tejo también) de ese día especial.

Dejamos otra frase recogida por Tania en este artículo que hace referencia a la figura del teixo como aglutinador y lugar de encuentro; en palabras de Castelao, un vecino del pueblo

 «Mucho tenemos bailado aquí debajo»


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Teixo de Martul en La Razón

el otro día, el periódico La Razón al que felicitamos por la idea, publicó una referencia a la teja de Martul en Los Oscos:

El tejo de Martul es lugar de encuentro, visible desde lejos debido a su copa de un verde intenso que contrasta vivamente con el blanco de la iglesia. Su buen aspecto se debe a que a este ejemplar le han dejado vivir a sus anchas, no tiene corra de piedra ni han hormigonado el suelo, con lo que se puede disfrutar de una alfombra de hierba que completa el conjunto.

Es difícil hacer una descripción del ambiente que rodea a este pie, la tranquilidad del lugar comunica una paz enorme, es como si el tiempo se enlenteciera. Una vez allí, sentarse bajo el teixu o bien en la bancada de lascas que rodea el campo de la iglesia es una oportunidad que no debemos dejar pasar. Hay lugares con un encanto especial y este lo tiene. Solo falta disfrutarlo -solo o en compañía- orbayando y percibir el olor a tierra mojada.

Dejo una foto de la última visita a este ejemplar, en junio ’09

teixo de Martul