Tejo de Berducedo

Berducedo (concejo de Allande) es un lugar importante para los que hacen el camino Primitivo, hay un albergue, hasta 1980 hubo una casa hospital, una iglesia (Santa María, siglo XIV) con un tejo bonito que está cerca de un regato y al que siempre que pasamos por la zona paramos a ver como va.

Esta entidad singular con la categoría de lugar, a unos 25 kilómetros de la capital del concejo sigue perdiendo población a pesar de ser lugar de paso de muchos peregrinos pero eso no es suficiente para dinamizar la economía local y cuenta con 95 habitantes en 2018 (nomenclátor sadei).

El tejo de Berducedo crece bien por su ubicación y es de esperar que siga así durante mucho tiempo. El otro día, de vuelta de la celebración del día de San Juan en el Museo Etnográfico de Grandas de Salime (creado por Pepe el ferreiro), paramos a verlo y con alguna que otra hoja amarillenta el aspecto era bueno. El paseo por el pueblo siempre agradable con una parada en el cementerio viejo que tiene mucho encanto.

Tiene un tronco bonito, recto y con muchos surcos, el sonido del regato y el canto de algunos pájaros completan el cuadro; es un lugar con encanto. Es una pena que sigan cortándole ramas cuando no estorban a nadie; esperemos que dejen de hacerlo.

 

 

 

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Tejo de La Rebollada

La Rebollada es un lugar del concejo de Somiedo y para llegar hasta él hay que superar el Azud del Infierno ubicado en el valle del Pigüeña y luego tomar un desvío hacia la derecha. La carretera estrecha, con mucha pendiente y trazado zigzagueante nos lleva hasta allí, parando primero en el mirador fantasma del Pigüeña, semiabandonado como tantas otros en este principado con poco sentido para la gestión de lo público.

Avanzando por la carretera, sinuosa y sugerente, nos encontramos con un bosque mixto lleno de sonidos, colores, texturas … vida. En una época en la que los árboles comienzan a desvestirse y sus hojas tienen colores indescriptibles vamos subiendo y disfrutando de lo que el paisaje nos ofrece; tras mucha curva y considerables pendientes nos encontramos, de pronto, con La Rebol.lada, lugar de la parroquia de Pigüeña a unos 20 km de la capital del concejo y 1150 m de altitud según se recoge en sadei (con 45 habitantes y unas 39 viviendas de las que 23 son principales).

Casas singulares, bien cuidadas y con una población que se resiste al olvido. Prueba de ello tenemos en la cantidad de información que se encuentra en la red, con algunos vídeos donde se pretende recoger el trazado de senderos que van a desaparecer por falta de uso. La Rebol.lada tiene muchas fuentes y caminos asfaltados al máximo, el hormigón convive con la piedra y la madera y montones de somieres que sirven de cierre a muchas fincas.

Tejo capilla San AntonioEn la parte central del pueblo nos encontramos con una capilla (fué arreglado el tejado en 2012) bajo la advocación de San Antonio, que tiene un tejo que no figuraba en el censo de tejos y que es una incorporación gracias al aviso de nuestro amigo Pepe, que nos acompañó en este día y con el que fuimos a buscar carqueixa una vez visitado al ejemplar.

troncoTejo La Rebollada, SomiedoEste pie, joven, fué plantado por José Vicente Blasón, cartero rural de Somiedo (su abuelo fué el que plantó el de Pigüeces), hace unos 35 años según nos dijo Marilina. Esta teja fué podada en 2015 pues parece que alguna de sus ramas estorbaban el paso. Con arilas bonitas, alguna hoja seca y bastantes agallas en general tiene buen aspecto, aunque no sabemos lo que durará porque le asfaltaron hasta el cuello; menos mal que un vecino, Armando, le quitó parte del aglomerado para que el pobre “pudiese respirar un poco”. Con casi cinco metros de altura y unos 80 cm de perímetro esperemos que resista las podas y cementos que el futuro le tiene reservado.

teixo La Rebol.lada

Grandas de Salime

Este concejo del occidente asturiano  es uno de los pocos que no tiene ,en el censo de tejos de iglesia y conceyu, un ejemplar. En una visita a su capital nos acercamos al museo etnográfico de Grandas de Salime (visita obligada), conocido por todos como el de Pepe el ferreiro (José Naveiras) y allí estaba la reproducción de una capilla en cuya puerta hay un dicho popular (“si la limosna es muy grande hasta el santo desconfía”) y ¡caramba! al lado un teixo joven plantado por Pepe; la verdad es que me gustó mucho encontrar aquél detalle que recoge -una vez mas- la relación entre texu e iglesia aunque aquí no se plantea la discusión de que fué antes si el tejo o la iglesia, tenemos claro que van parejos. Pepe, como hombre conocedor de usos y costumbres de la zona, y respetuoso con la naturaleza plantó el tejo sin hacerle corra y -por supuesto- sin encementarlo, el suelo es una alfombra verde muy cuidada.

Pepe el Ferreiru con su tejo