Declaración de los Derechos del Árbol

Nuesto amigo Ángel Pascual Prieto nos envió un enlace hermoso, como casi todo lo que él comparte, que nos lleva a la página de Dokushô Villalba Rosh, donde se halla la declaración de los Derechos del Árbol que fué promulgada en la Asamblea Nacional Francesa el 5 de abril de 2019; en el proceso se contó con la participación de Georges Feterman, presidente de la asociación A.R.B.R.E.S., consagrada a la preservación de árboles patrimoniales.

Sería estupendo que algo similar se hiciese en Iberia, mientras tanto nos queda esperar y disfrutar de nuestros venerables.

Son 5 artículos:

  • Artículo 1

    El árbol es un ser vivo fijo que, en proporciones comparables, ocupa dos ambientes distintos, la atmósfera y el suelo. En el suelo se desarrollan raíces, que capturan agua y minerales. En la atmósfera crece la copa, que captura dióxido de carbono y energía solar. Debido a esta situación, el árbol juega un papel fundamental en el equilibrio ecológico del planeta.

  • Artículo 2

    El árbol, que es un ser vivo sensible a los cambios de su entorno, debe ser respetado como tal, no puede reducirse a un simple objeto. Tiene derecho al espacio aéreo y al espacio subterráneo que necesita para lograr su pleno crecimiento y alcanzar sus dimensiones adultas. En estas condiciones, el árbol tiene derecho al respeto de su integridad física, aérea (ramas, tronco, follaje) y subterránea (red de raíces). La alteración de estos órganos lo debilita gravemente, al igual que el uso de pesticidas y otras sustancias tóxicas.

  • Artículo 3

    El árbol es un organismo vivo cuya longevidad promedio supera con creces la del ser humano. Debe ser respetado durante toda su vida, con el derecho de desarrollarse y reproducirse libremente, desde el nacimiento hasta la muerte natural, ya sea un árbol de las ciudades o del campo. El árbol debe considerarse como un sujeto de derecho, incluidas las normas que rigen la propiedad humana.

  • Artículo 4

    Algunos árboles, considerados notables por los seres humanos por su edad, apariencia o historia, merecen atención adicional. Al convertirse en patrimonio biocultural común, obtienen acceso a un estatus superior que compromete a los seres humanos a protegerlos como «monumentos naturales». Pueden ser inscritos en una zona de preservación del patrimonio paisajístico, beneficiándose así de una mayor protección y mejora por razones estéticas, históricas o culturales.

  • Artículo 5

    Algunos árboles se plantan y explotan para satisfacer las necesidades de los seres humanos, escapando necesariamente de los criterios mencionados anteriormente. Sin embargo, la forma en que se cosechan los árboles forestales o rurales debe tener en cuenta el ciclo de vida de los árboles, las capacidades de renovación natural, los equilibrios ecológicos y la biodiversidad.

 

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