Hasta siempre, Mable

El día 18 me acerqué a Piñera, en el concejo de Bimenes, para despedirme de Mable. Mucha gente y mucho respeto. El tiempo colaboró y el sol también acudió a despedirlo.

Nos queda el recuerdo de su buen hacer y esos tejos que mimó para que crecieran y luego trasplantó con amor, vigilando para que viviesen protegidos los primeros años de los animales que podrían terminar con ese proyecto de vida. Era paciente y respetuoso, entre otras muchas cosas. Buena gente.

La noticia nos pilló por sorpresa, porque aunque sabíamos que estaba algo pachucho no podíamos imaginar que no iba a estar presente en la plantación de su bosque de tejos, la viesca de Mable. La noticia la cubrió la prensa regional (LNE y El Comercio),  y es de agradecer el precioso artículo de Mar Verdejo en La Voz de Almería.

A la izquierda de la espadaña se ve un poco el texu de Piñera, para cerrar el círculo. Iglesia con texu.

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