Tejo de Llanos de Somerón

Al pie de la sierra de Valgrande se encuentra Yanos, Chanos, o Llanos de Somerón como se le puede denominar. Este lugar de la parroquia de Lena es el único habitado de la misma y su ubicación es óptima, en un rellano soleado donde hay bastantes huertas de donde salen los famosos arveyos y las fabas prietas. Se desarrolló en el camino real del Payares que venía de Castilla pasando por Arbás, San Miguel del Río y seguía el mismo camino de peregrinos, se encuentra en buen estado. Famosas fueron, también, sus madreñas y su miel.

La iglesia parroquial, bajo la advocación de Santiago, es un edificio de una sola nave y en su exterior tiene un tejo con una corra enorme. Parte del árbol está podado por un lado y tiene, desde 2009, una rama de tamaño considerable rasgada a merced del viento.

Una vecina nos comentó que como el tejo tenía mal aspecto habían decidido añadirle tierra a la corra. Les dejamos un cartel de “trabajos y actuaciones en el entorno de tejos singulares”.

De unos 10 metros de altura, este ejemplar de hoja escasa y de no muy buen color, tiene una gran corra y encementado todo el suelo. Su cuerda es de 180 centímetros.

 

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One thought on “Tejo de Llanos de Somerón

  1. Al observar el árbol con atención y empatía, quizá con un matiz de admiración y respeto, pensamos que algo no anda bien en él.
    Sentimos que sufre, sufrimos con él.
    Queremos hacer algo positivo para aliviar su situación, y la nuestra.
    entonces emprendemos la acción…

    … añadimos tierra pero ¿cómo?¿qué esperamos conseguir,concretamente?¿qué estamos haciendo?

    Una hipótesis de trabajo interesante podría ser “imitar el suelo del bosque”, acelerar su formación.

    La naturaleza “virgen” tardaría 500 años en generar ¡¡1 cm de humus!!, nosotros vamos a intentar aproximarnos a ella en ¡escasos minutos! con 1 cm de humus de lombriz de calidad y encima una fina capa de mantillo vegetal todavía en descomposición (en descomposición significa que se reconocen las formas y fibras de los materiales originales p.e.: hojarasca, restos de tallos finos lignificados, etc) Esta capa protege de la radiación solar y de la erosión viento-lluvia. Quizá algún otro tipo de acolchado según convenga como paja, cortezas, piedras pequeñas, etc (p.e.: si queremos proteger a las lombrices de tierra del acoso de los mirlos)

    Pensaremos en respetar el nivel del cuello del árbol especialmente en la zona de contacto del tronco con el aporte, hay que considerar que al regar el material bajará y que en un breve plazo de tiempo, según la época del año, el humus será reabsorbido por el suelo, lo que nos da un margen de uno o dos centímetros más. En todo caso mejor varios a portes en capa fina que uno grueso, siempre con una textura porosa.

    La mejor época para el aporte podría ser respecto del sol (anual) el otoño, aproximadamente del 15 de Septiembre al 31 de octubre para potenciar la raíz. Respecto de la luna (mensual) en descendente, así se integrará con facilidad al suelo acompasando su respiración (p.e.: luna ante constelaciones del elemento tierra para raíz o agua para hoja según convenga)

    En suelos ya muy degradados se puede empezar añadiendo antes del humus uno o dos centímetros de tierra vegetal cribada de la zona, lo que completaría el perfil teórico del suelo (de abajo a arriba: 1-tierra, 2-humus, 3-acolchado). Es conveniente que todos los material procedan de la zona o hayan pasado el tiempo suficiente en ella para infectarse con las cepas de bacterias y hongos locales.

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