ofendidos

El tema de la defensa de los tejos como un patrimonio cultural y natural tiene un recorrido largo y hemos de armarnos de paciencia los que en ello estamos para aguantar tanta impostura con la que nos encontramos. Desde este lado de la barrera estamos cansados de las buenas palabras que nos dan ante el planteamiento de su defensa cuando se realizan obras en lugares próximos y al ir  a verlas te encuentras con una zanja bajo la copa de un tejo con casi 450 centímetros de cuerda, o que han realizado canaletas para instalar unas luces indirectas, o colocar unas farolas, o bien enlosetan el suelo y le ponen una valla de madera bien anclada a menos de un metro del tronco.

El censo de tejos de iglesia asturianos está en grave peligro, su número ronda los 250 pies, de los cuales la mayoría presenta un estado delicado. Esta situación se agrava cuando se decide realizar obras en las iglesias con las que suelen compartir espacios y estos tejos -la mayoría centenarios-  padecen la inacción de administraciones encargadas de su tutela.

En esta comunidad autónoma hay una normativa de aplicación a esta especie que es el Plan de Manejo del Tejo y que deja bien claras las actuaciones a llevar en estos casos, también es inequívoca la responsabilidad de las administraciones que o bien realizan las obras o bien conceden las licencias oportunas, su artículo 2 es de fácil comprensión:

Artículo 2.-Observación de su cumplimiento
Las entidades, organismos o corporaciones que intervengan en el otorgamiento de licencias, concesiones administrativas y cualquier otra clase de autorizaciones o que ejecuten obras en el ámbito del plan aprobado deberán observar el cumplimiento de sus directrices y disposiciones.

La impotencia es enorme al comprobar como una obra y otra incumplen esta normativa y pese a denuncias al SEPRONA, a las llamadas a los ayuntamientos respectivos, a toda la buena fe que se pone en hacer ver a las personas que su iglesia es importante, pero el tejo centenario que tiene al lado también, el resultado es una serie de ofendidos porque se denuncian estas situaciones. Defender al tejo es tan legítimo como defender un monumento prerrománico, o una obra pictórica del siglo XVIII o un libro del S. XVII.

Los reproches y malos gestos ante este tipo de actuaciones dejan claro que el trabajo en educación ambiental es imprescindible para que los ciudadanos que tienen este patrimonio al lado lo respeten, defiendan y cuiden como se merece.Y si no quieren hacer nada, pues que lo dejen como está desde hace cientos de años. La labor realizada por la Fundación Félix Rodríguez de  la Fuente es encomiable, así como la de tantas personas que empleando tiempo y recursos propios se desplazan a estos lugares para explicar la importancia de ese elemento natural, y en ese camino nos debemos de mover si no queremos perder este maravilloso patrimonio

Algunas muestras de actuaciones en iglesias en las que no hemos podido hacer nada porque las desconocíamos y el terrible caso de Abamia hacen que tengamos un sentimiento de desesperanza.  Se inician las obras en Santibanes y esperemos que todas las buenas palabras dadas tengan el resultado esperado y es que el tejo se vea lo menos afectado; en este caso suponemos que las autoridades -al tratarse de un monumento natural- tendrán un cuidado extremo, la pena es que con los otros ejemplares centenarios no se vaya a tener el mismo celo.

Como todo no es cemento ni obras que incumplen el Plan de Manejo aquí dejo una foto de lo que debiera ser:

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