el tejo y el ahuehuete

 

Este es un texto de Rowena Bali que encontré navegando por la red, la ilustración pertenece al mismo.
El primer dios Odín permaneció pendiente de cabeza en el árbol del tejo durante nueve largos días de divina revelación. La sangre acumulada en su cerebro trajo consigo el caudal del conocimiento rúnico, que le enseñó el arte de escuchar los regaños que la naturaleza le confiere al hombre. Las runas se escriben en la pizarra de los bosques; son letras, un sistema alfabético capaz de generar las peores catástrofes o de traer la felicidad y la prosperidad. El aprendizaje de su manejo hizo fundar la escuela druídica, destruida en su totalidad. El uso de las runas se fue aislando en ritos clandestinos y en el dominio público actual se reduce a un sistema de adivinación con sus tintes de morbosidad, oscurantismo y europeísmo. Sin embargo el poder de las runas se entrega indistintamente a quienes observan con atención la vida de los bosques.
Resulta interesante la relación entre el dios Odín y la carta del tarot de El Colgado. Son claras las ampliamente eróticas interpretaciones del signo en el tarot y en la mitología misma: “…el que pende de cabeza”. Vemos en Odín a un dios profundamente varonil.
El árbol del tejo es muy longevo. Su alta venenosidad le ha conferido una gran resistencia y lo hizo un árbol muy temido. Es de muy lento crecimiento y por tanto necesita espacio para crecer en solitario, lejos de la sombra mortífera de otras especies que crecen más rápido, por tanto genera un suelo inhabitable. Suele, sin embargo, encontrársele en macizos dispersos en África del norte y España. Pese a su venenosidad produce unas intensamente rojas frutillas comestibles. En la mitología nórdica las raíces del tejo son capaces de beber la hierofanía divina de todos los planos de la tierra y del cielo.
El tejo es muy similar al ahuehuete, el árbol sagrado de los mexicanos, (del nahuatl ahuehuetl, “viejo de agua”) también llamado ciprés del pantano, ciprés calvo, ciprés de Moctezuma, sabino o ciprés mexicano. En mi pragmática observación de los árboles no he podido encontrar razón suficiente para denominar “ciprés” al ahuehuete. El aspecto de un ahuehuete es muy distinto al de los cipreses que yo conozco, sólo a edad muy temprana se llega a parecer ligeramente -por su juvenil forma piramidal y sus hojas no escamosas del tipo taxus- a algunas de las especies americanas dudosamente reconocidas del ciprés. El ahuehuete posee una extraordinaria capacidad de fusión en sus troncos, un caso claro de esta unión de dos o más ejemplares en uno solo se encuentra en el famosísimo árbol del Tule. Existen aun algunas imponentes muestras de longevos ahuehuetes en la zona de Texcoco, los cuales fueron sembrados en millares por el de veras grande Nezahualcóyotl. Las dos hileras de ahuhuetes que actualmente vemos en el parque de El contador -muy cerca del aguerrido pueblo de San Salvador Atenco- se llevó a cabo para enmarcar los jardines de uno de los palacios del Rey (eran unos dos mil ejemplares, de los cuales muchos fueron fusionados desde su plantación) y su ubicación coincide con los puntos cardinales. Netzahualcóyotl también sembró ahuehuetes en Chapultepec, y de hecho, el árbol más antiguo de dicho bosque es precisamente el llamado Ahuhuete Tlatoani.
Si el árbol del tejo fuera una persona, sería un enano nativo de la tierra de los gigantes. Si el ahuehuete fuera persona, sería un hombre de estatura media, también nacido en la tierra de los gigantes, sólo que del otro lado del mar; ambos tendrían la piel clara, uno se curtiría fácilmente con el sol, el otro no, también tendrían la barba crecida, uno rala, el otro abundante. El ahuehuete y el tejo son dos árboles muy distintos y muy parecidos; ambos son muy longevos, son texus y tienden a engrosar sus troncos; el ahuehuete es caducifolio y vive felizmente en cercanía con el agua, el tejo es perenne, los dos provienen de tierras distantes entre sí … ambos árboles representan lo sagrado en las mitologías primordiales de sistemas de creencias que contradicen radicalmente los fundamentos del cristianismo, por el cual fueron exterminados, ambos tienen en su culto el sacrificio humano, ambas civilizaciones sufrieron genocidio, en ambas se tiene a las fuerzas de la naturaleza –tan devastadas por nuestra cristiana sociedad- como entes divinos, a cuidar, a adorar y a temer.

 

 

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2 thoughts on “el tejo y el ahuehuete

  1. Hola, soy mexicano,del distrito federal, y me da mucho gusto saber que exista gente en el mundo, que se preocupa por los arboles mas longevos que tiene nuestro mundo, el ahuehuete, el tejo, la sequoia sempervivens, la metasequoia de los bosques de china la cual se creia una especie extinta hacia millones de años, y algunas especies que desgraciadamente no conozco. Tambien quiero decirles que si las autoridades a cargo de resguardar los arboles de tejo, no realizan su labor, entonces la encomienda pasa a nuestras manos, ya que aquellos que amamos la naturaleza, haremos lo necesario para no perder en nuestra generacion, aquellos seres vivos que estan aqui muchisimo antes de que cualquiera de nosotros hubiera nacido. Bravo, por los que dedican parte o todo su tiempo a valorar a los seres vivos mas antiguos del planeta tierra; porque nuestros hijos vean las maravillas de la vida misma, la vida en el planeta tierra.

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  2. hola que tal es muy interesante conocer acerca de nuestero patrimonio ambiental ya que ese tipo de arboles es muy antiguo y debemos preservar ya que nos estamos acabando el planeta y debemos estrar concientes de las riquezas que tiene nuestro pais

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