Amable

Hoy nos encontramos con un artículo de Begoña Quintanilla dedicado a Amable, hombre de mas de 90 años que sigue disfrutando de su gran afición que es plantar tejos:

A sus 91 años, tres meses, 12 días y unas horas (porque a su edad, dice, “cuéntanse hasta las horas”), sigue ejerciendo de guía para todo aquel que se lo pida por la tejeda de Peña Mayor, en Asturias, una de las más singulares y de más difícil acceso, por donde a pesar de su edad y lo escarpado del terreno, se mueve con agilidad cabruna. No es de extrañar que el ganado caprino sea su favorito porque “es intrépido y no le tiene miedo a las alturas”. Como él. Una vez arriba te muestra orgulloso su “texu del alma”, el tejo junto al cual quiere que le entierren.

El día del homenaje que le hizo TREPA pudimos estar compartiendo un rato con familiares y amigos. Esperamos que Amable pueda seguir muchos años con esa afición que tanto le agrada.

Amable

Amable Vallina, hombre de Bimenes, lleva casi toda su vida plantando árboles, en especial tejos. Va a recibir, el sábado 26, un homenaje de los Trabajadores Especializados en Poda y Arboricultura TREPA. La Nueva España en una crónica de Mariola Menéndez nos cuenta un poco de su historia:

Fue el padre de este minero jubilado el que le inculcó su amor por los árboles. Recuerda que su afición le viene de la niñez, cuando ayudaba a su progenitor, Luis Vallina, a injertar unos castaños. Sació su interés y curiosidad en los libros y aprendió muchos de sus secretos, quedándose cautivado por el tejo y el misterio que le rodea. Vallina destaca que es considerado «un árbol sagrado, y era alrededor del que se reunían los vecinos». Incluso asegura que fue en torno a uno de estos árboles totémicos de Melendreros donde se fundó el concejo de Bimenes.

Esperemos que este reconocimiento a este hombre sirva de punto de partida para que las instituciones reconozcan la labor callada de personas que, como él, trabajan por la naturaleza.

 

árboles