Es obvio que los tejos no son de hormigón, pero pateando la geografía astur en busca de tejos de iglesia y de conceyu encontramos tantos que están hormigonados hasta el cuello que hemos decidido denominarlos así. Estos pobres ejemplares tienen una vida dura pues les quitan una de las mejores formas de alimentarse así que suelen tener mal aspecto. Iré poniendo, todos los que hay en el censo de tejos. Empiezo por el de San Martín del Valledor, foto sacada en el año 2008 y que es reflejo de lo que no se debe de hacer; este tejo ya no existe, desconocemos si en el pueblo piensan plantar otro.

Descanse en paz.