El tejo hace su entrada en el mundo del bonsai y no parece que por el sendero mas adecuado. Esta semana pasada aparece una noticia en un periódico local, La Voz de Asturias, en la que nos cuenta que Andrés Álvarez Iglesias se presentó y ganó un concurso de bonsáis con un tejo asturiano:
“que me lo regaló hace aproximadamente 10 años”. Ya le ha prometido“una mariscada” para festejar el triunfo. “Fue una casualidad llevarlo”, pero su aspecto “viejo, retorcido como si estuviera en un acantilado, fuera de lo normal” fue lo que terminó por convencer y fue declarado, con sólo 15 centímetros, “la mejor composición del concurso”
No se dice en la noticia donde obtuvo su amigo el tejo ni como lo hizo.
Por otro lado, otro periódico local, La Nueva España, en referencia a otro ejemplar de tejo asturiano de unos 800 años, que se ha convertido en el “bonsai estrella” :
Un tejo nacido hace siglos en las montañas asturianas se ha convertido en todo un bonsái estrella. El ejemplar fue el protagonista del XXV Congreso Internacional de la Asociación Europea de Bonsáis, que se celebró en marzo en Lorca (Murcia).
La noticia, escueta, nos deja perplejos, sobre todo cuando dice:
El árbol, que presentaba una altura original de un metro, fue recuperado de una montaña asturiana hace un par de años por un joven leonés aficionado a los bonsáis.
Está claro que la periodista se olvidó mencionar que el tejo, en Asturias, es una especie protegida. Existe un Plan de Manejo del Tejo (en vigor desde 2001) que establece una serie de normas para proteger estos árboles.
Sabemos que ha sido presentada una denuncia ante el SEPRONA, y esperamos que tenga los mejores resultados para el tejo. Existe abundante información en la red relacionada con este tejo asturiano -parece ser rescatado de las montañas- y del proceso al que se ha visto sometido para obtener el resultado final.
No puedo comprender los motivos para rescatar un árbol que lleva 800 años en un lugar y, tampoco, que se venda. Está prohibido de forma expresa en el Plan de Manejo.
Lo que es curioso es la coincidencia de dos ejemplares de tejo, convertidos en bonsais por expertos en estas materias, los dos de origen asturiano, en este certamen internacional celebrado en Lorca. Algo estamos haciendo mal. Nuestras autoridades debieran tomar cartas en este tema dada la gravedad del mismo porque supone una agresión al tejo que tiene muchas dificultades para sobrevivir.

